Leela o la comodidad
Su horizonte de posibilidades, tantas veces sopesadas, cristalizó un buen día para convertirse en un paisaje cotidiano.
Poco a poco, nuevos anhelos románticos añaden matices definidos: el contorno de una almena, la chimenea de una casa blanca.
En los días de viento, el paisaje cobra vida y creo que le gusta imaginar que alargando la pata podría acariciar las hojas inquietas de las palmeras.
Después de un rato, espontáneamente, decide finalizar el ritual y se recuesta a tomar el sol en el comfort de la terraza.
